domingo, 18 de octubre de 2009

Revivi "Will & Grace" por Sony Entertainment Television


Cuando se estrenó "Will & Grace" en 1998, estaba de moda tener un amigo gay.
Las chicas heterosexuales decían encontrar el perfecto apoyo sentimental y el adecuado consejero estilista en aquellos hombres que no las deseaban sexualmente.


Hollywood sacó buen partido de este cliché, coincidiendo también con el descubrimiento de que los caballeros homosexuales suponían todo un público a conquistar.


La inevitable sitcom al respecto despertó todo tipo de comentarios negativos, aludiendo a que explotaba sin tapujos los estereotipos del asunto.
Unos comentarios, sin duda, bastante superficiales sobre una serie tan espléndida como certera.


"Will & Grace" relata las alegrías y las miserias de esa clase de amistad, considerada ideal, pero de resultado completamente disfuncional.
Sin renunciar a su tono de comedia ligera en ningún momento, el trasfondo de "Will & Grace" se revela más serio y enjundioso de lo esperado; quizá porque sus creadores sabían de lo que estaban hablando.


El abogado y la diseñadora de interiores, tan neoyorquinos y estupendos, protagonizan las divertidas situaciones que se desprenden de su convivencia.
Pero esa vida tan burbujeante contiene una perversa relación de dependencia, que ha obstaculizado sus correspondientes vidas sentimentales y ha terminado por hacerlos acomodaticios y cobardes.


Se desvela que Will y Grace fueron novios en la universidad y que, incluso, estuvieron prometidos; el rencor de ella y la culpa de él son dos ingredientes más que añadir al espeso caldo emocional de esta pareja.
Hasta el episodio final, los dos no sabrán decidir si continuar con esa férrea, pero esclavizante, amistad, o separarse y aventurarse en otras relaciones más saludables.


"Will & Grace" tiene un arranque discreto, pero, casi inmediatamente, la serie entra en vena y se hace con la corona de gran sitcom.


Buena parte de la mejoría se debe a la confianza que toman sus actores, mientras se perfilan las características de sus personajes, cada vez más graciosos y dinámicos.
Will demuestra ser un obsesivo-compulsivo y un reprimido, pegado a las faldas de Grace, mientras ésta es, simplemente, una adorable gilipollas.


Pero son los dos secundarios quienes suponen el gran hallazgo cómico de la serie.


Karen, la inútil y holgazana asistente personal de Grace, resulta ser la esposa de un millonario y una súper bitch borracha, casquivana y clasista.


Por su parte, Jack, el mejor amigo de Will, es promiscuo y garrulo; una loca heterofóbica con veleidades artísticas, pero sin ningún talento.


Estos dos personajes resultan una parodia en toda regla de los protagonistas y de la amistad que los une.


Jack se convierte en la mascota de Karen. Y Jack la venera por su inenarrable porte de dama notorious y por la ligereza con la que presta la tarjeta de crédito.
Pero, ante todo, les une la frivolidad y un malvadísimo sentido del humor; humor que, en ocasiones, llega a ser bastante bestia, por la absoluta amoralidad con la que proceden.


Absolutamente guilty pleasures, Karen y Jack aseguran el disparate, acrecentado con la aparición de otro personaje clave.


En la season finale de la primera temporada, entra en escena Rosario, la mucama/esclava de Karen, con quien mantiene una tremenda relación de amor-odio.


La crítica se cebó con "Will & Grace" en sus inicios.
La consideraron un sucedáneo poco estimulante de "Ellen" e indicaron que el público debía sintonizar con "Ally McBeal", que se emitía a la misma hora y que, por entonces, era la favorita de todos los comentaristas de televisión.


Pero "Will & Grace" no se arredró; duró la friolera de ocho años, mantuvo un nivel envidiable a lo largo de todas sus temporadas y fue triunfadora habitual en los Emmy.


Varias estrellas de Hollywood y del panorama musical que jamás aparecen en televisión quisieron intervenir en la serie.


Como suele pasar, las rectificaciones en torno a ella fueron muchas.
Sin embargo, nunca dejaron de alzarse las voces que protestaban por la visión que brindaba sobre las mujeres y los gays.
Dichas voces deberían saber que todas las sitcom funcionan precisamente a través de estereotipos.


Durante la producción de su última temporada, se planteó la posibilidad de un spin-off, que protagonizarían Sean Hayes y Megan Mullally, oportunamente titulado "Jack & Karen".


La noticia del fracaso de "Joey", aventura parecida, y ciertos problemas contractuales hicieron inviable el proyecto que, en cualquier caso, todavía sigue sobre la mesa.


"Will & Grace" es ya un clásico, de parada obligada para todos aquellos que no tienen problema en reírse de sí mismos y que adoran la diversión pura.

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